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Mundo G

Desvarios de una mente homosexual insatisfecha en el mundo que le rodea.


Cuando hablamos de mundo gay, ¿en qué pensamos? Probablemente sólo en promiscuidad, tríos, orgías e infidelidades.
¿A nadie se le ha ocurrido pensar que los gays tenemos sentimientos?
Bajo la fachada de frialdad que nos rodea en cuanto al amor, podemos llegar a encontrar gays que se enamoran, gays que tratan de huir de los clichés varios a los que la sociedad nos ha sometido a lo largo de los años.

Expediente X: Una No Relación


Últimamente, la falta total de relaciones tanto amorosas como sexuales, me ha dejado tanto tiempo libre que mi a mi cabeza le ha dado tiempo a analizar cada una de las rupturas que he tenido a lo largo de todos estos años en el mercado laboral del amor.
Por supuesto que hay unas rupturas que duelen más que otras. Pero a medida que acumulas más y más en tu expediente amoroso/sexual, la similitud de todas ellas está en que se acaban convirtiendo en algo mecánico.
Hasta que llega el inevitable día en el que dejas de tener cualquier tipo de interés relacionado con los hombres en general. ¿Hasta qué punto es mala esta postura?
Analizándolo desde el punto de vista de tu vida sexual, en este nuevo siglo en el que, consoladores y demás juguetes sexuales que inventan, van diez pasos por delante del hombre normal, la falta de sexo deja de ser un problema en cuanto aprendes a disfrutar de algo que jamás pensaste, sustituiría el sexo con un hombre.
Los artilugios sexuales están bien cuando te acostumbras. Y lo mejor de todo es que no dan problemas: No se quejan, no te dicen cuándo tienes que follar, siempre te son fieles, no roncan, no dejan pelos en la almohada y, probablemente lo mejor de todo, es que te puede dar más placer incluso que un hombre medianamente bueno en la cama.
El problema de esto es, cuando por otro lado, lo analizas desde el punto de vista afectivo de una relación. Las cosas cambian.
Las noches se pueden llegar a hacer desesperantes, las tardes monótonas y las mañanas lamentables cuando ves que, una vez más, te vuelves a despertar abrazado a un peluche con el que compartes cama desde que tienes cinco años.
¿Hasta qué punto merece la pena cerrarse a las relaciones? ¿Lo hacemos por que somos coherentes y prácticos frente a las relaciones, o por el contrario porque nuestras relaciones pasadas han creado una capa alrededor de nosotros basada en el cinismo y resentimiento hacia los hombres en general?
Sea lo que sea, prefiero ser un cínico realista que termina sus posibles relaciones antes de empezarlas, a ser una marioneta con una posible relación que, para qué engañarnos, estará destinada al fracaso.
Y si eso me convierte en un amargado que no sabe diferenciar entre las posibles clases de hombres (que para qué engañarnos, sólo existe una) y que se queda los sábados por la noche en casa o que sale con sus amigos a emborracharse en vez de a buscar un polvo de una noche… ¿Qué puedo decir? Me gusta ser un amargado sin dolor de cabeza causado por un hombre que no merece la pena.

Matrimonio y Adopción: Maricas-Fachas en Contra


Matrimonio homosexual. Donde estén estas palabras, siempre irán acompañadas de "debate" o "polémica". Falta poco más de un mes, para que haga tres años de la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en nuestro país. Sin embargo, muchos sectores (incluídos algunos homosexuales) siguen siendo reacios a esta ley. ¿Mentes pequeñas o mentes corroídas por una sociedad de derechas?
La primera boda homosexual celebrada en A Coruña, fue en el año 1901 por dos mujeres. Fue por la iglesia y para conseguirlo, una de ellas cambió su nombre para poder hacerlo. Tiempo más tarde, se descubrió el engaño, pero el acta de matrimonio nunca fue anulada.
Hoy, cien años más tarde, ya es posible casarse. Eso sí, creando casi la misma polémica que en aquella época. Sin embargo, por mucho que Fraga repita una y otra vez que funcionamos al revés y la COPE manifieste su postura radical en contra de dichos matrimonios... sigue siendo posible.
Pero lo que más me llama la atención no son los partidos de derechas que quieren llamar homonomio a esta unión, o lo escandalizada que esté la iglesia cuando cuenta con más párrocos gays que personas un viernes en un cuarto oscuro...
Con unas excusas más penosas que el momento "peras y manzanas" de la "amago-filósofa" Ana Botella, la derecha se queda en pelotas en cuanto se examinan sus argumentos de cerca. ¿Los niños tienen derecho a un matrimonio normal? ¿Golpe de muerte a la familia? Si es a la tuya señor Aznar, no podría alegrarme más.

Lo que más me llama la atención, es que sean los propios homosexuales los reacios a dicha unión o a la pequeña posibilidad que tenemos de llegar a adoptar. ¿Qué tienen en la cabeza? ¿Desde cuándo vuelve a estar de moda ser una marica-facha?
Bajo palabras como "No estamos preparados para el matrimonio" o "Jamás obligaría a un niño a vivir la tortura que equivale tener dos madres...". ¿Es que acaso se oyen? ¿Piensas las palabras? ¿O salen de su boca con la misma facilidad que "En tu casa o en la mía"?
¿Cómo va a estar la sociedad preparada si los propios implicados en el asunto no quieren implicarse para que ésta nos llegue a aceptar? ¿Piensan que la sociedad cambiará en veinte años mientras ellos se cruzan de brazos?
En definitiva, los cerebros diminutos los ha habido y los habrá siempre. Pero como gay (y por supuesto orgulloso de serlo) me parece indignante y políticamente incorrecta esa postura.
ARRIBA LOS MATRIMONIOS GAYS, LAS FAMILIAS GAYS Y, POR SUPUESTO, LOS HIJOS DE LOS GAYS.

Promiscuidad: Gays, Cuartos Oscuros y Bolleras en busca del amor


¿Por qué automáticamente cuando decimos la palabra promiscuo todo el mundo piensa en homosexualidad? Siempre me he preguntado ¿por qué?

¿Somos los gays promiscuos o simplemente vivimos nuestra sexualidad más abiertamente al resto de la humanidad?

En la antigua Roma, la libertad sexual era algo normal. No sólo de las personas bien colocadas incluso los esclavos vivían una vida sexual que hoy en día escandalizaría a más de uno.

Un estudio realizado por el Instituto Kinsey sobre los gays de San Francisco, ha publicado que el 75% de ellos han tenido más de un centenar de parejas sexuales entre los 25 y los 40 años y un 25% han tenido más de mil parejas sexuales. ¿Cuál es el por qué de esta conducta?

A la hora de encontrar parejas sexuales de una noche, los homosexuales lo tenemos mucho más fácil que los heterosexuales. Dejando a un lado todos los portales de internet de sexo gratuito a los que los heteros también puedes acceder, me gustaría centrarme en los sitios de ambientes como método para el sexo esporádico sin salir siquiera de ellos.

Mientras que los heteros tienen que conformarse con echar un polvo en los servicios de la discoteca o en el sofá del piso de arriba, los gays tenemos un sitio específico en el que entramos todos juntos con la polla en la mano para que nos la coman un rato: el cuarto oscuro.

Personalmente no me gustan los gustan los cuartos oscuros, nunca he entrado en ellos y espero no estar nunca tan necesitado como para hacerlo. Al fin y al cabo, ¿sabes realmente a quien se la estás comiendo?

Dejando a un lado las enfermedades que puedes llegar a contraer, ¿no se paran a pensar que puedes estar comiéndose a alguien mayor que tu padre? ¿O acaso eso les excita aún más?

Se sabe que la mayoría de los fracasos de las relaciones homosexuales masculinas son debido a infidelidades. Sin embargo, las lesbianas tienden a ser todo lo contrario. La mayoría de ellas suelen formar parejas duraderas con poco riesgo de infidelidad. Otro estudio realizado dice que la mayoría de las lesbianas tienes menos de diez parejas sexuales en toda su vida.

No hay que ser muy listo para llegar a la conclusión de que no es el sector homosexual el que tiene tendencia a la promiscuidad, sino el sector masculino. Todos los tíos, heteros o gays, casi siempre van a pensar con un mismo miembro: su pene. Mientras que las mujeres, por muy bolleras que sean, siguen siendo mujeres.

Ligar en el ambiente: Reglas y Consejos


Había una vez una pandilla de amigos que habitualmente salían por el mismo sitio de ambiente, en el que las locas no eran tan locas, el cuero y la música de los ochenta no habían pasado de moda y en el que las travestis, los gays y las mariliendres, hacían cola en el mismo baño.

La diferencia más notable entre los cuatro amigos es que dos de ellos eran guapos y los otros dos, no lo eran tanto. ¿Quién liga y quien no?

Sujeto A. El más guapo. Ha tenido dos relaciones largas y es el que menos liga de todos. Nadie se lo explica.

Sujeto B. El otro guapo. No ha tenido ninguna relación larga y liga todos los fines de semana. Pero lo que son todos.

Sujeto C. El normal tirando a feo. Sólo ha tenido una relación abierta y es el que más liga de los cuatro. Pero con diferencia.

Sujeto D. El normal tirando a guapo. No ha tenido ninguna relación estable. Liga muy de vez en cuando. Más o menos dos veces al mes.

¿Cuáles son las reglas para ligar en el ambiente?

Regla número Uno. Si no eres lanzado, debes de servirte de tu mariliendre particular para ligar. Todo el mundo tiene una y si quieres que la noche sea tu amiga, debes de llevar siempre a la tuya. No hace falta que sea guapa, lo que tiene que ser es agradable y que se lance a conocer a los chicos que tú quieras conocer.

Regla número Dos. Si eres normal, intenta pasar desapercibido y no meterte en el “juego del ambiente”. Si eres una locaza sin reprimir, cuanto más locaza seas, más futuro tendrás.

Regla número Tres. Los que son muy guapos no tendrán problema en que se abalancen sobre ellos y los nuevos mucho menos, todos querrán ser los primeros. Si no perteneces a ninguno de estos dos grupos, lleva a cabo las dos reglas anteriores para mantenerte en la cresta.

Regla número Cuatro. Si tienes buen culo y buen paquete, no lo ocultes bajo pantalones dos tallas más grande que la tuya. Unos buenos pantalones ajustados serán la diana perfecta para un par de dardos salidos.

Regla número Cinco. Y esta sea probablemente la decisiva. Cuanto más puta seas y cuanta más gente sepa que eres una puta, menos problemas tendrás a la hora de ligar. Si eres fácil, todo el ambiente irá a por ti.

En definitiva, las reglas del ligar son universales. No esperes que por tener una cara bonita o unos ojos que destaquen, la gente caiga rendida a tus pies. Así no es el juego. Y mucho menos esperes conquistar a alguien con tu increíble sonrisa o por colaborar en una ONG de voluntario. Eso no es lo que importa.

Por muy guapo que seas, si eres un frígido, no esperes que nadie se acerque a ti. Por otra parte, si no eres muy agraciado y te gusta ligar, vete a la farmacia, llena de condones tu cartera y haz cola en el baño de chicos. Más de uno se bajará la bragueta para ti.